13 de febrero de 2008
Ya estamos en
Altea (Alicante), en realidad llegamos el día 1 de febrero pero no hemos tenido oportunidad de dedicar ni un minutito a este diario q
ue comenzamos hace ya un par de meses... Como os podéis imaginar hemos estado muy liados preparando cosas, arreglando asuntillos y disfrutando con la familia, los amigos y también como no, descansando mucho, que también andábamos muy necesitados de descanso y por supuesto dentro de aproximadamente un mes comenzaremos a echarlo de menos... Durante el fin de semana pasado hizo un clima maravilloso, en Altea tuvimos un par de días fantásticos, el sábado fue un típico día de invierno agraciado
con un sol primaveral que invitaba a tumbarse en la playa para atrapar en nuestra piel cada uno de los rayos que Helio, el dios Sol, nos lanzaba a discrección durante todo el día. En estos días invernales, esta parte del Mediterráneo tiene una luminosidad muy especial, en toda la costa alicantina hay una luz inigualable que resalta todos los tonos del azul que aparecen, tanto en el agua del mar, como en el cielo de la costa. Altea es un precioso pueblo de marcado sabor mediterráneo, con casas bla
ncas y tejados a dos aguas forjados con teja árabe. La iglesia domina el pueblo con el campanario y la cúpula de azul intenso, del mismo color que el cielo y el mar que la rodean. Al fondo, se encuentra la grandiosa Sierra de Bernia, ahora desgraciada natural y paisajísticament
e por los millares de chalets para ricos y famosos, que se han construído en sus faldas, arropados por la depredadora borágine urbanística que sufre la zona desde hace ya algunos lustros... Como en otras zonas de la costa española, aquí se han hecho verdaderas aberraciones urbanísticas y destrozos en entornos naturales de reconocido valor ecológico, llegando a marcar de manera irreversible algunos parajes y ecosistemas, que de ahora en adelante dejarán de ser eso, ecosistemas, para empezar a ser otro grandioso modelo de organización animal, las comunidades de propietarios...
En fin, a pesar de todo Altea, que parece ser que proviene del griego Altahia, "yo curo", sigue sinificando para nosotros una verdadera cura, cada vez que venimos a este precioso lugar...
alberto
este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...
este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...
2 comentarios:
Por desgracia, Castro Urdiales era otro precioso y pequeño pueblo marinero que tambien se han cargado a ladrillazos. Mercedes
En primer lugar muchas gracias por vuestra visita y por vuestras palabras sobre "El ladrón de bicicletas". Es una historia real, que me gusta recordar de vez en cuando y que tiene una segunda parte.
Podéis subirla, ya que la historia es mía y me parece estupenda compartirla con vosotr@s.
Un beso,
Marta Navarro de Entrenómadas
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